Cosas de España

El país de lo imprevisto

Richard Ford (1830-1833) Grabados: Gustavo Doré

 

clima y situación

Siendo España el país más meridional de Europa, es muy natural que los que nunca han estado en él y que en Inglaterra critican a los que han estado, se figuren que su clima es más benigno que el de Italia o Grecia. Muy distinta es la realidad. Algunas costas y llanuras resguardadas de las provincias del Mediodía y Levante son ciertamente templadas en invierno y sufren los rigores de un sol africano en el estío; pero las comarcas del Norte el centro es, o frío y triste, o asoleado y azotado por el viento: ha habido inviernos tan crudos en Madrid que hasta se ha helado algún centinela, y con mucha frecuencia se interrumpe la comunicación entre las dos Castillas a causa de la nieve que se acumula en los puertos. Por esta causa, a todo el que intenta viajar por la Península se le advierte que debe hacer su itinerario previamente y determinar las regiones que ha de visitar en cada una de las estaciones del año, con objeto de evitar los inconvenientes que resultarían de visitarlas en época poco apropiada.Una ojeada a un mapa de Europa dará más clara idea de la situación de España respecto a los demás países que muchas páginas impresas; y ésta es una ventaja que cualquier niño de la escuela le lleva a los Plinios y Estrabones de la antigüedad; los antiguos se conformaban con comparar la forma de la Península a una piel de vaca, semejanza que en realidad no está mal hallada. No cansaremos a los lectores con detalles de longitud y latitud, pero sí mencionaremos que la superficie total de la Península (incluyendo Portugal) es de unas 19.000 leguas cuadradas, de las cuales algo más de 15.500 corresponden a España; ésta, pues, resulta casi dos veces mayor que las Islas Británicas y solamente una décima parte más pequeña que Francia; la línea de costa está calculada en unas 750 leguas. Este aislado y compacto territorio, habitado por una raza fuerte, hermosa, guerrera, hubiera debido competir con Francia en poder militar, al mismo tiempo que su posición entre los dos grandes mares, dueños del comercio del viejo y el nuevo mundo, su extensa línea de costas, llenas de bahías y puertos, le ofrecía todas las ventajas para poder rivalizar con Inglaterra en empresas marítimas.

 

geología

La Naturaleza ha proporcionado salidas para las infinitas producciones de un país, que es rico tanto en lo que puede hallar en la superficie como en las entrañas de la tierra, porque las minas y canteras contienen gran cantidad de preciosos metales y mármoles, desde el oro al hierro y desde el ágata al carbón. Su fértil suelo y el clima tan variado permite cultivar los productos de la zona templada a la tropical: así en Granada, la caña de azúcar y el algodonero se muestran lujuriantes de verdura al pie de los montes, cubiertos eternamente de nieve, ofreciendo un ancho campo al botánico, el cual puede ascender por zonas y estudiar sucesivamente toda la variedad de capas vegetales, desde la planta de estufa, que crece al aire libre, hasta el duro liquen. Se necesita, en verdad, una fuerza enorme de apatía y mal gobierno para neutralizar la abundancia de cualidades con que la Providencia ha favorecido pródigamente a este país, el cual, bajo la dominación de los romanos y de los árabes, semejaba un Edén, un jardín exuberante y delicioso, cuando, según las palabras de un autor, no había nada baldío ni estéril - nihil otiosum, nihil sterile in Hispania -. Este aspecto ha cambiado notablemente; y ahora la masa de la Península ofrece un aspecto de abandono y desolación moral y física que entristece el ánimo; la naturaleza, así como la inteligencia del hombre, han sido empequeñecidas y reducidas, o se han abandonado, y su fertilidad natural ha desbordado en hierbas inútiles, de las cuales se ven más que en ningún país del mundo, o sus energías han sido mal dirigidas y la capacidad para el bien se ha convertido en la misma fuerza para el mal; pues aquí, como en todas partes, la altivez y la pereza son llaves de pobreza .

La geología de España es muy peculiar y distinta de la de otros países; es casi una montaña o una aglomeración de montañas, como han tenido ocasión de comprobar nuestros compatriotas que han tomado parte en la construcción de ferrocarriles.

Desde la orilla del mar comienza a elevarse hacia el interior, y en la parte central llega a haber mesetas más altas que en ningún otro país de Europa, pues fluctúan entre 2 y 3.000 pies sobre el nivel del mar, y aun desde estas altas llanuras se elevan cadenas de montañas que alcanzan alturas mucho mayores. Madrid, que se halla situado en una de estas mesetas, está a 2.000 pies sobre el nivel de Nápoles, población colocada en la misma latitud. La latitud de Madrid es de 59°, mientras que la de Nápoles es 63° 30', debiendo atribuirse la diferencia de clima y la que existe en la producción vegetal de las dos capitales a la distinta elevación de ambas. Frutas que se dan en las costas de Provenza y en Génova, situada cuatro grados más al norte que una gran parte de España , rara vez se encuentran en el elevado interior de la Península; en cambio, en las zonas marítimas bajas y asoleadas se da perfectamente toda la vegetación tropical. El aspecto general montañoso de la costa es casi el mismo en el circuito que se extiende desde las Provincias Vascongadas al Cabo de Finisterre, y ofrece notable contraste con las llanuras secas que se extienden de Cádiz a Barcelona, las cuales se suelen asemejar mucho en las producciones: higos, naranjas, granadas, áloe, algarroba y otras que crecen en profusión en todas ellas, excepción hecha de aquellos sitios en donde las montañas bajan rápidamente hasta el mar mismo. También las comarcas centrales, formadas por llanuras y estepas: parameras, tierras de campo, secanos , son muy semejantes entre sí, lo mismo en su aspecto monótono y pelado y la escasez de frutas y bosques, que en la abundancia de cereales.

 

 

divisiones naturales

Los geógrafos españoles han dividido la Península en siete cordilleras diferentes, comenzando por los Pirineos y terminando por la bética o andaluza: estas cordilleras o cadenas de cumbres se elevan desde las llanuras intermedias que fueron antaño las hoyas de los lagos internos, hasta que las aguas acumuladas rebosando los obstáculos que las oprimían se abrieron camino hacia el Océano. La inclinación del país es de este a oeste, y, por lo tanto, los ríos más caudalosos, que forman los desagües y las principales vertientes de la mayor parte de la superficie, desembocan en el Atlántico; su curso está en dirección transversal y casi paralelo: el Duero, el Tajo, el Guadiana y el Guadalquivir corren hacia su desembocadura entre sus distintas cordilleras. Las fuentes de estos ríos principales están situadas en la línea longitudinal de montañas que desciende, atravesando toda la Península, inclinándose más bien a la costa este que a la oeste. Por esta causa el curso de estos ríos es muy largo, sobre todo comparándolo con el Ebro, que desemboca en el Mediterráneo.

El geógrafo árabe Al rasí fue el primero que consideró la diferencia de clima como la regla para dividir la Península en distintas comarcas; y algunas autoridades modernas, poniendo en práctica la idea, han trazado una línea imaginaria, nordeste al sudoeste, separando así la Península en parte norte o boreal y templada, y parte sur o tórrida, y subdividiendo éstas en cuatro zonas. No es esta división en modo alguno arbitraria, por cuanto no puede estar sujeto a capricho o equivocación lo que se basa en pruebas derivadas del mundo vegetal: las costumbres pueden hacer al hombre, pero sólo el sol modifica la planta; el hombre llegará por las necesidades sociales a convertirse en una masa dúctil, pero los elementos no podrían nunca civilizarse: la Naturaleza no puede hacerse cosmopolita, lo que el cielo no permita.

La primera de las zonas norte es la cantábrica , o europea, que se extiende a lo largo de la base de los Pirineos y comprende parte de Cataluña y Aragón, Navarra, las Provincias Vascongadas, Asturias y Galicia. Es la región más húmeda, y como el invierno es largo, y la primavera y el otoño lluviosos, sólo debe visitarse en verano. Se compone de colinas y cañadas, atravesadas por multitud de riachuelos y arroyos abundantísimos en pesca, los cuales riegan los prados, ricos en pastos. Los valles constituyen la comarca lechera de España , que ahora se mejora mucho, mientras que los montes encierran los mejores bosques de la Península. En algunos sitios apenas se produce el trigo; en cambio, otros son abundantes en cereales; también se fabrica la sidra y un vino corriente. Es una región habitada por una raza fuerte, independiente y rara vez vencida, ya que la naturaleza del país ofrece medios naturales de defensa: con un ejército pequeño sería inútil intentar la conquista, y uno numeroso no hallaría elementos de subsistencia en las comarcas hambrientas.