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Usos y costumbres españolas

Pasado Gaucín, y durante dos o tres leguas, el camino va siguiendo las faldas de las montañas a través de viñedos que se elevan hasta su cima y descienden hasta el fondo de los valles. Luego el terreno va haciéndose más escabroso y al llegar a Ronda sólo se ven montañas enormes entre las que serpentea un camino de lo más abrupto que darse pueda. De vez en cuando se pasa por algunas desdichadas aldeas, encaramadas a media altura en las rocas. Su emplazamiento, sus nombres (Guatazin, Benalí, Atajate) indican a las claras que, edificadas por los moros en el seno de las más inaccesibles montañas, les servían antiguamente de asilo contra los ataques de los cristianos. Hoy sólo son cobijo de ladrones y contrabandistas.

Después de pasar Atajate, el camino sube aún y gana la cresta de las altas montañas, desde las que se ve Gibraltar por última vez. Poco después estamos a la vista de Ronda, ciudad rodeada por una doble muralla de rocas, entre las que fluye un río. Para facilitar el acceso a Ronda se construyó poco ha un puente de piedra de altura estremecedora.

Las cercanías por la parte del nordeste son fértiles en frutas de todas clases. Pajarete, famoso por su vino, está a cuatro leguas de Ronda y pertenece al señor Girón, uno de los principales habitantes de Ronda, ilustre militar conocido en la última guerra con el nombre de marqués de las Amarillas.

Grazalema, situado, como Ronda, entre montañas, está a sólo tres leguas de esta población. Sus habitantes, que cuentan con agua abundante y no tenían muchos recursos, han instalado una de las principales fábricas de paños españoles para el consumo popular.

Después de pasar Cañete se llega a Osuna, principal población del ducado de este nombre. La villa es bastante grande pero, aunque la habitan muchos nobles, nada nos declara en ella el bienestar. Allí se disfruta de una alameda o paseo público adornada con una fuente insignificante.

De Osuna a Écija no hay más que seis leguas, que se recorren a través de una de las zonas más llanas y mejor cultivas de Andalucía. De Écija a Madrid quedan aún setenta y cinco leguas de camino, del cual traté ya.