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Patria de los dos Séneca y de Lucano, de Averroes, de varios sabios árabes y del Gran Capitán Gonzalo de Córdoba, sólo tiene hoy de notable su catedral, uno de los monumentos más curiosos de Europa. monumentos más curiosos de Europa. Antiguamente fue mezquita comenzada por el rey moro Abderramán, quien, con el Meca, empleó una suntuosidad extraordinaria. Tiene 29 naves a lo largo y 19 a lo ancho, sostenidas por más de mil columnas, comprendidas las deleite, un bosque de columnas quizá sin igual en el mundo. Son todas de mármoles de diversos colores o jaspe, pero el tiempo las ha deslucido. Todo el edificio, que por fuera es una mole, forma un cuadro de 620 pies de largo por 440 de ancho. Una parte de su longitud está ocupada por un extenso patio con una gran cisterna abovedada y numerosos árboles, sobre todo naranjos, en cuyo espeso follaje se recoge una multitud de pajarillos y que sombrean varias fuentes, cuyas aguas refrescan la atmósfera.

Al conquistar Córdoba en 1236, San Fernando transformó en catedral esta mezquita, que conservó su antigua forma hasta el reinado de Carlos V. Entonces y luego ha experimentado algunos cambios y aumentos. A ambos lados de una de sus dieciséis puertas se han colocado dos columnas miliarias que fueron halladas bajo el suelo de la catedral en 1532.

Además de este edificio y de una colegiata, tiene Córdoba quince parroquias, diez conventos y multitud de establecimientos piadosos. En medio de tantas fuentes de riqueza, y a pesar de su clima espléndido, apenas cuenta 35.000 habitantes. Famosa antaño por sus sedas, sus paños finos, etcétera, se redujo su industria a fabricar cintas, galón para sombreros y bayetas. El campo cercano a Córdoba es una de las zonas más fértiles en cereales y aceituna, pero una de las más desoladas de España. No debemos alejarnos de esta ciudad sin haber visitado su yeguada, la más hermosa y mejor atendida entre las de Andalucía. Sus establos, propiedad del rey, contenían en 1792 seiscientos doce animales de todas las edades, entre los que había 21 garañones.